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Préstamos: formales vs informales

A la hora de plantearse un financiamiento las opciones pueden ser, a grandes rasgos, de dos tipos: créditos formales e informales.  Los formales son aquellos que hacemos a través de entidades financieras supervisadas por el Estado, como los bancos, las asociaciones de ahorros y préstamos y las corporaciones de crédito. Son informales, en cambio, los financiamientos que hacemos mediante personas o instituciones cuyas actividades en el mercado financiero no están reguladas, como las financieras, los prestamistas o algún pariente o amigo.

En ambos casos hay aspectos que debemos ponderar para tomar la decisión más segura y conveniente en términos financieros. Empecemos refiriéndonos a aquellos en que el crédito formal tiene ventajas sobre el informal. Se pueden resumir en los siguientes puntos: 

  • Menor interés: El precio que pagas por el dinero es menor en la banca formal. Actualmente en el mercado dominicano un préstamo de consumo puede generar una tasa cercana al 16% anual. En cambio, con un prestamista la tasa puede ser de hasta un 20% mensual, que equivale a un 240% anual. Es decir, que en un solo mes podrías pagarle a un prestamista “de la calle” más intereses de los que le pagarías a un banco en un año completo por la misma cantidad de dinero.
  • Reglas claras: Cada financiamiento otorgado por las entidades reguladas debe estar avalado con un contrato notarizado. Este documento debe plantear las obligaciones y los derechos de las partes, los términos generales del acuerdo, y tiene validez legal. Te permite saber cuál es, exactamente, la dimensión del compromiso que contraes. Es importante que dediques tiempo suficiente a conocer minuciosamente su contenido, así evitas sorpresas desagradables, como tener que pagar una penalidad que no sabías que estaba contemplada.
  • Protección: En caso de que la entidad financiera incurra en prácticas abusivas o inadecuadas el usuario puede elevar una queja o reclamación en el Departamento de Atención al Usuario de la Superintendencia de Bancos (Prousuario) o canalizarla mediante ProConsumidor. Si se trata de un crédito informal esta protección no está garantizada.
  •  Construyes tu historial: Las informaciones sobre tu manejo de productos de crédito formales son archivadas en los burós de crédito, construyendo un conjunto de informaciones que conforman tu historial crediticio. A partir de este historial también se genera tu score o calificación de crédito, que no es más que tu nota como deudor o un índice que le dice a las entidades qué tan riesgoso eres como deudor. Si tu historial y score hablan bien de ti, tendrás las puertas de los bancos abiertas cuando necesites un financiamiento importante, y con tasas competitivas, pues las entidades entenderán que les generas bajo nivel de riesgo. El crédito informal no se registra en los burós, de modo que no lo puedes utilizar como una carta de buena conducta crediticia a la hora de requerir un financiamiento importante.
  •  Evitas riesgos. Algunos modelos de préstamos informales pueden representar riesgos para la integridad física de los deudores. Esto se debe a que, como sus financiamientos no tienen un respaldo legal, recurren a las amenazas, persecuciones y la violencia como mecanismos de cobros. Esto no ocurre con la banca formal, que se acoge a mecanismos de cobros aceptados por las autoridades supervisoras, como las llamadas de turbo cobros.

¿Ventajas del crédito informal?

En los créditos informales la ventaja es que suelen requerir de poca documentación y pocos trámites. Digamos que es un financiamiento de acceso fácil, y por eso también es más caro: tienes que pagar elevados intereses para acceder al crédito sin avalar tu capacidad de pago.

En coyunturas muy específicas puede haber otras ventajas. Por ejemplo, cuando se trata de un préstamo de un pariente o amigo que no contempla el pago de intereses, claramente tendría un precio inferior al que tiene el dinero en el mercado formal.

En conclusión, la balanza está claramente inclinada a favor del crédito formal si se priorizan factores como el precio a pagar por el préstamo, la seguridad y otras garantías a favor del usuario; y se movería a favor de los préstamos informales si la prioridad del futuro deudor es evitar trámites. Estos últimos suelen ser la vía elegida por quienes tienen un historial crediticio muy deteriorado con la banca formal, de quienes no tienen más capacidad de endeudamiento, o bien, no están bancarizados. Desde el punto de vista financiero, no es una elección recomendable. 

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